Ejemplo de clásico artículo sobre un tema con imagen y texto.
Hay importantes elementos psicológicos y estéticos, vinculados a la
percepción de los colores como una vivencia sensible elemental. Los colores
pueden excitar o tranquilizar; está demostrado por la fisiología que el color
rojo puede acelerar el pulso y elevar la presión sanguínea, mientras que el
azul produce a veces efectos contrarios. En medicina se hacen ensayos para
curar enfermedades mediante irradiaciones cromáticas o baños de colores, es una
técnica que se conoce como cromoterapia. En centros psiquiátricos se utilizan
rayos azulados y la luz azul para tranquilizar a los enfermos.
Piénsese también que determinados colores se perciben como cálidos y secos
(rojo y amarillo), mientras que otros se sienten como fríos y húmedos (azul y
verde). Un rojo vigoroso y saturado de claridad media puede percibirse como un
estímulo y excitante vigoroso, mientras que un azul oscuro se siente como
serenando y equilibrando. A pesar del carácter individual de las sensaciones -
cada uno tiene su color preferido -, también en los colores se da una
regularidad, que está fuera del ordenamiento o relaciones humanas.
Los colores son portadores de significado, confieren a los objetos un
sentido. Para los egipcios antiguos no eran nada casual; para ellos la palabra
"color" equivalía a "esencia"; cuando se dice refiriéndose
a los dioses que no se conoce su color, se está señalando el carácter
insondable de su ser. Cuando hoy nosotros decimos de una persona que es
"incolora", estamos sugiriendo que en su forma de ser no tiene unos
perfiles precisos. "Mantener el color" es mantener una posición clara
y declarar abiertamente la propia manera de pensar. El color visible
externamente constituye en una visión simbólica la esencia interna de las cosas:
el ser es en sí incoloro, sólo mediante los colores se obtiene la vida o, como
se dice en el Fausto de Goethe, "tenemos la vida en el fulgor irisado”.

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